En octubre del 2005, la vida de Adriana Martínez, de Monterrey, N. L., tomó un inesperado giro que la llevó al borde de la desesperación. “En ese mes, empecé con trastornos hormonales muy fuertes. Todo el tiempo estaba ansiosa, cansada de manera excesiva, sudoración extrema, al grado de que tenía que encender el aire acondicionado al máximo, de otra manera no podía estar a gusto”. Sin embargo, Adriana no sólo se sentía mal físicamente, sus trastornos también afectaban ya su vida familiar: “Mi constante mal humor provocaba que todo el tiempo peleara con mi esposo e hijos. Por lo mismo, tenía una mala comunicación con toda la familia. Y eso sólo empeoraba mi situación, pues para evitarlo, me dormía varias veces en el día, me comía las uñas y además subí de peso”.
Después de varios estudios clínicos, donde no encontró una respuesta, y habiendo perdido toda esperanza, Adriana decidió probar con los productos Relìv. “Empecé a tomar los productos en Julio de este año. Y para mi sorpresa, en Agosto la mejoría era notable” comenta aún con la satisfacción en su rostro. Al ver estos cambios, Francisco Blanco, su esposo, decidió tomar los productos también, y aún más, al ver el entusiasmo que Adriana mostraba por los productos, decide apoyarla para que ambos desarrollen el negocio.
“Comencé a bajar de peso poco a poco”, comenta Adriana y continúa “la comunicación con mi esposo mejoró, mis síntomas desaparecieron ¡y fue como empezar una nueva luna de miel! Mis hijos descubrieron otra mamá, una con la que ahora pueden hablar”, enfatiza Adriana. “Tengo que agradecer a Dios y a Relìv de todos los beneficios que he obtenido”.