Las secuelas de la poliomielitis ya no son ningún obstáculo
A su madre le habían dicho que ya no había esperanzas y a su hija, que a los 12 años padeció de polio, no habría manera de disminuirle la cantidad de dolor que sentía.
Sin embargo, Rafaela Ortiz Hernández nunca perdió la esperanza. Cuando conoció a Relìv por primera vez hace dos años, inmediatamente supo que su vida cambiaría.
Asistió a una de las...
Las secuelas de la poliomielitis ya no son ningún obstáculo
A su madre le habían dicho que ya no había esperanzas y a su hija, que a los 12 años padeció de polio, no habría manera de disminuirle la cantidad de dolor que sentía.
Sin embargo, Rafaela Ortiz Hernández nunca perdió la esperanza. Cuando conoció a Relìv por primera vez hace dos años, inmediatamente supo que su vida cambiaría.
Asistió a una de las reuniones que le habían recomendado sus amistades y fue ahí su momento clave.
A los pocos días se convirtió en Master Afiliada y comenzó a consumir los productos. Un mes después, pudo flexionar la pierna que anteriormente sólo le había ocasionado dolor y fatiga. Unos cuantos meses después, sus cinco hijos y su marido notaron que ella ya no era la misma.
No batallaba para sentarse, podía caminar y correr con ellos, dejó de utilizar el zapato ortopédico que le habían recetado de por vida y por primera vez en más de 21 años pudo alcanzar a tocarse sus propios pies.
“Desde niña no podía estirarme para tocarme los pies”, expresó Rafaela.
A raíz de su experiencia empezó a compartir su mejoría a sus amistades y a todo el mundo que le prestaba atención. Ahora la Directora seis estrellas, confiesa que su red de Distribuidores incluye a más de 20 y a seis Master Afiliados.
Desde su casa en Omaha, Nebraska se coordina con los Distribuidores que tiene a través de todo Estados Unidos y México. Pero la motivación más grande que tiene Rafaela, es saber que está ayudando a los demás a encontrar la paz con la que ella disfruta.
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